Productos bancarios XV. ¿Qué tipo de financiación profesional me conviene más?

man

Pedir una operación de financiación a una entidad es una decisión trascendental para cualquier usuario del sistema bancario y que debe ser valorada en su justa medida. En el mercado hay varios tipos de operaciones de financiación y crediticias a disposición de los clientes, dependiendo de sus características y del hecho a financiar, y una elección correcta es vital. En este post, el número quince de la serie “PRODUCTOS BANCARIOS”, vamos a resumir los principales tipos de operaciones de financiación a disposición de los clientes bancarios profesionales, autónomos y empresas, dependiendo de la necesidad a financiar o del tipo de cliente de que se trate.

Algunos conceptos previos sobre financiación para profesionales.

Muchas veces tendimos a dar por supuestas muchas cosas y, en el lenguaje coloquial, tendimos a mezclar conceptos diferentes como si del mismo se tratara. Por ejemplo, se acostumbra a hablar indistintamente de créditos o de préstamos como si fueran el mismo concepto cuando realmente son muy diferentes. Vamos a relatar algunos de ellos, aunque por razones de espacio y para ser fiel a la filosofía de esta blog, se van a relatar someramente los más usuales:

  • Préstamo: La entidad prestamista entrega una cantidad de dinero a su cliente, o prestatario, y éste se compromete a devolverlo según lo que se pacte en el contrato. Otra cosa es en qué condiciones, a cuántas cuotas, si el tipo de interés es fijo o variable, si las cuotas son fijas o irregulares, etc. Lo importante es que quede claro que en un préstamo se produce una entrega de dinero de la entidad al cliente.
  • Crédito: A diferencia del préstamo, en el crédito no se produce entrega de dinero sino que se trata de un límite de disposición de dinero que la entidad concede a su cliente o acreditado. Es decir, un crédito es una posibilidad de disponer de dinero hasta un límite y durante un tiempo determinado, pagando intereses por lo dispuesto, mientras que un préstamo es una entrega de dinero que se devuelve según se haya pactado. O, de otra manera, el crédito devenga intereses por lo dispuesto y, a su vencimiento, que muchas veces es a un año, se debe devolver todo lo dispuesto, mientras que un préstamo se devuelve pagando cuotas periódicas.
  • Leasing: O arrendamiento financiero, la entidad arrendadora, o compañía de leasing, adquiere un bien productivo que después cede a su cliente o arrendatario el cual le deberá pagar cuotas mensuales comprensivas de recuperación del coste, intereses y, como es un arrendamiento financiero, IVA. Normalmente, la última cuota es la llamada opción de compra y, con ella, aparte de extinguirse el leasing, la propiedad del bien pasa a ser del cliente. Es parecido a un préstamo en el hecho de que hay cuotas mensuales de capital e intereses pero hay muchas diferencias entre un préstamo y un leasing:
  1. En el préstamo la entidad entrega dinero al cliente y éste adquiere, por ejemplo, un bien.
  2. En el leasing, la entidad compra el bien y lo cede en “arrendamiento financiero” al cliente. Es decir, el propietario del bien hasta que no se acabe el leasing y se pague la opción de compra es la entidad.
  3. Las cuotas de un préstamo no llevan IVA, las de un leasing sí llevan IVA.
  • Renting: Va más allá del leasing y se trata de un alquiler puro y duro. La propiedad del bien siempre es de la compañía de renting y el cliente paga un recibo mensual de alquiler por un período o uso determinado. Al final del renting, si no decide comprarlo, lo devuelve a la compañía de renting y el contrato se extingue. A diferencia del leasing, en el renting la compañía propietaria se compromete a efectuar mantenimientos y reparaciones en el bien arrendado y las cuotas mensuales son simples recibos de alquiler.
  • Línea de descuento: Importe concedido por una entidad a su cliente para poder presentar operaciones de descuento comercial y así poder financiar sus ventas. Para saber más, ver “Productos bancarios XIV. Aproximación al descuento comercial”.

Algunos conceptos útiles de contabilidad.

  • Clientes: Forman parte del activo a corto, que es la parte del balance de una empresa que incluye los derechos a su favor a más corto plazo, como son el saldo de clientes, el saldo de caja o el saldo de las cuentas bancarias. Respecto el saldo de clientes, éste es financiable. Es decir, supongamos que una empresa o profesional vende a sus clientes pero no cobra de ellos hasta pasados dos meses, o sesenta días, en este caso, si nuestra empresa o profesional debe pagar sus facturas a sus proveedores antes, se puede encontrar sin liquidez; para evitar estas situaciones, existen productos de financiación adecuados a estas situaciones.
  • Proveedores: Al contrario de los clientes, forman parte del pasivo a corto, que es la parte del balance de una empresa que incluye las obligaciones a su cargo a corto plazo. Tal y como indicábamos antes, el hecho de que se produzca un desfase entre el plazo de cobro de los clientes y el de pago de los proveedores puede provocar una necesidad de financiación.
  • Circulante: Concepto que incluye tanto al activo a corto, como al pasivo a corto. Esto es, clientes y proveedores.
  • Beneficio: Es la razón de ser de toda empresa, toda empresa debe conseguir el máximo beneficio posible. Ahora bien, no es lo mismo el beneficio que se consiga por la explotación de la empresa que el beneficio contable. El beneficio contable será lo que nos diga los impuestos a pagar y, en este sentido, cualquier operación que lo haga disminuir significará  disminuir también estos impuestos, pagar menos impuestos. Si definimos el beneficio como los ingresos menos los gastos, a mayores gastos, menor beneficio, así de simple.
  • Amortización contable: Siguiendo con el hilo anterior, todos los bienes de equipo (maquinaria, elementos de transporte, etc.) sufren de obsolescencia, que no es otra cosa que la pérdida de valor de los mismos por el uso o el paso del tiempo. Esta pérdida de valor de un bien de equipo puede ser contabilizada por la empresa como un gasto, y esto es muy importante para el concepto anterior, pues significa disminuir el beneficio contable y los impuestos. No obstante, no podemos declarar como obsolescencia el importe que queramos sino que, dependiendo unos baremos, como el tipo de bien, esta obsolescencia depende unas tablas que publica el Ministerio de Hacienda, y no podremos deducir más gasto anual que el que éstas indican, a menos que no contratemos un leasing, que permite multiplicarlas por dos o por tres (dependiendo del volumen de la facturación de la empresa). En el caso del renting, al tratarse de un alquiler puro y duro, todo el recibo del mismo se contabilizará como un gasto y, por tanto, tendrá un mejor efecto sobre el beneficio contable, pero no olvidemos que en el caso del renting no se retiene la propiedad del bien al final del contrato.

¿Qué operación contrato, dependiendo de lo que necesite?

  1. Circulante: Si tenemos un desfase estacional entre nuestros cobros y nuestros pagos; por ejemplo, una empresa turística que compra todo el material en invierno para venderlo en verano, lo recomendable sería contratar una póliza de crédito, que permitirá disponer de dinero en temporada baja y que devolverá en temporada alta.
  2. Clientes: Si vendemos a clientes, no al contado, sino a un plazo como puede ser, a sesenta días, lo recomendable será una línea de descuento, descontar nuestros recibos, letras, pagarés o facturas. Si el cliente es una empresa grande y solvente, también se podría contratar una línea de descuento especial a cargo de este sólo librado o pagador. Si nuestro cliente es una empresa muy importante y cuya solvencia esté fuera de duda (tipo Mercadona o El Corte Inglés), si éste lo acepta, también podremos contratar un factoring.
  3. Bienes de equipo:
  • Bajo el criterio de declarar el menor beneficio fiscal posible, ya que permite acelerar la amortización contable del bien financiado, y retener la propiedad del bien al final, lo mejor será un leasing.
  • Si prima cualquier otro criterio, como el hecho de que sea un bien de segunda mano o tener la propiedad del bien al principio, lo mejor será un préstamo.
  • Si se trata de bienes de equipo que queremos darles un uso intensivo por un período determinado con la mayor ventaja fiscal, pagar una cuota que incluya todos los gastos de mantenimiento y cambiarlo por otro al final, por ejemplo, una flota de vehículos, entonces, podemos estudiar un renting.

Jordi Mulé

Colegiado C.E.C número 13147