La demagogia

La demagogia es un concepto que, desgraciadamente, se usa a menudo en el ámbito político; aún siendo una técnica más que censurable para conseguir votos, no por ello deja de ser menos efectiva. He aquí una reflexión personal sobre este tema.

En oratoria existen multitud de técnicas encaminadas a atraer la atención del pública y conseguir así los objetivos que el orador pretende conseguir. La demagogia es uno de ellos, básicamente consiste en elaborar un mensaje destinado a un público concreto a base de tergiversar la realidad, explicar medias verdades y exagerar hechos menores con con ánimo de exacerbar al público y así influir en la visión de la realidad de su destinatario. Basta una consulta en la Wikipedia para conseguir una definición más extensa del término demagogia:

Demagogia (del griego δῆμος -dēmos-, pueblo y ἄγω -ago-, dirigir) es una estrategia utilizada para conseguir el poder  político que consiste en apelar a prejuicios, emociones, miedos y esperanzas del público para ganar apoyo popular, frecuentemente mediante el uso de la retórica, la desinformación, la agnotología y la propaganda política.

Del término demagogia se deriva, en consecuencia, el término demagogo, el cual, en su sentido actual, no deja de ser aquél que usa la demagogia en sus fines. Demagogos en la política los ha habido en todas las épocas y nuestro país no deja de ser una excepción; en estos aciagos días que nos está tocando vivir, los demagogos aparecen por doquier, siempre ávidos de conseguir sus fines. Ahora bien, usar la demagogia con el afán de arañar un puñado de votos entre un sector del público, si bien puede ser efectivo a corto, puede tener graves consecuencias en el largo plazo; en pocas palabras, la demagogia puede ser una técnica que debería ser usada con sumo cuidado para no caer en una grave irresponsabilidad, por sus imprevisibles consecuencias a largo y, además, es una técnica sumamente cortoplacista.

Quizá si, o quizá no

Para ilustrar mejor el concepto de demagogia, he aquí un reciente ejemplo de la misma. Hace pocos días, el joven líder de una de las nuevas formaciones políticas que han surgido con fuerza en el arco parlamentario español esgrimió en sede parlamentaria un supuesto mapa de un supuesto libro de texto catalán en el que supuestamente se hablaría del concepto de los “Països catalans” (entidad política defendida por cierta, no toda, parte del nacionalismo catalán que anhela la creación de un estado independiente que englobara a todos los territorios en los que se usa la lengua catalana, en cualquiera de sus variantes) y lo presentó como un claro ejemplo de adoctrinamiento político en las escuelas de Cataluña. Esta desafortunada intervención está, en mi parecer, llena de incorrecciones y exageraciones y como tal y sin entrar en valoraciones políticas, se podría calificar fácilmente como demagógica. Tal y como antes comentaba, el objetivo del demagogo es conseguir el poder político y, para ello no duda en apelar a prejuicios, emociones, miedos y esperanzas del público, tergiversando la realidad, explicando medias verdades y exagerando hechos menores, tal y como hemos visto antes:

  • Apelar a prejuicios, emociones, miedos: Usar el término político “Països Catalans” ciertamente consigue réditos políticos en zonas como Baleares o la Comunidad Valenciana, territorios que, pese a que muchos de sus habitantes comparten lengua con muchos de los habitantes de Catalunya, ciertamente, no por ello se deberían sentir catalanes. Por ello, un proyecto político encaminado a aglutinarlos en un sólo estado realmente es visto con sumo recelo y preocupación en estos territorios.
  • Apelar a esperanzas: Con el mensaje subliminal de “no se preocupen, que nosotros nunca permitiremos algo así, vótenos y sus hijos nuca serán adoctrinados
  • Explicando medias verdades: O, simplemente, MINTIENDO. Vamos a ver, el presunto “mapa de los Països Catalans” realmente no es tal, sino que se trata de un mapa lingüístico que explica las zonas geográficas en las que se habla la lengua catalana y sus diferentes variantes. En resumen, es un mapa lingüístico y no político, sin ningún ánimo adoctrinador, como los dos ejemplos siguientes:

Mapa del uso del término castellano o español en las diferentes zonas en las que el Español se habla (Wikipedia). ¿Adoctrina?

Dominio lingüístico del Alemán, incluyendo Austria y otras zonas. ¿Adoctrina?

  • Tergiversando la realidad: Porque el libro usado para esta demagógica presentación no es un libre de texto oficial y usado en las escuelas catalanas, sino que se trata de un libro editado en 2001 por el Club Súper 3, en concreto, la “Enciclopèdia del Club Súper 3“;  es decir, un libro editado por una organización privada hace dieciséis años en los que se explicaba el dominio lingüístico de la lengua catalana desde un punto de vista filológico, no político.
  • Exagerar hechos menores: Sólo un demagogo vería  adoctrinamiento escolar en un libro editado por un club privado hace dieciséis años y nunca usado en las escuelas. De hecho, seria lo mismo que calificar políticamente a este diputado sólo por algunas imágenes del mismo que circulan por las redes sociales y tomadas en épocas anteriores en las que, en alguna de ellas, este actual diputado hace un ademán más propio de otras épocas. Tan exagerada es una cosa, como la otra.

Imagen esgrimida por el diputado. Se trata de una página de la Enciclopedia del Club Súper 3. Fuente: Twitter

Enciclopedia del Club Súper 3. Fuente: Wallapop.

Lo ciertamente preocupante es que, en otras circunstancias, todo ello no haría sino reír, si no fuera por que actualmente sólo consiga hacer llorar porque, hoy en día, no tenemos “el horno para estos bollos“. Por ello, aunque ciertamente la conducta de este diputado sea definible como demagógica y a él mismo como demagogo, personalmente me entran ciertas dudas de si a este representante político se le podrían también perfectamente aplicar otros dos adjetivos; el primero, un adjetivo circense, aunque ciertamente no haya conseguido hacerme reír, ni a mí, ni a muchos catalanes, con su”espectáculo“; el segundo, uno relacionado con los feriantes, aunque dudo mucho que, viendo las imágenes de su “actuación“, muchos más catalanes, más allá de los que ya lo han hecho, se decidan a comprar su “maravilloso producto político” en las próximas elecciones de diciembre de 2017, aunque quizá ya lo sepa y no le importe, ya que su objetivo político, en mi modesta opinión, va mucho más allá de unas Elecciones Autonómicas.

Tiempo al tiempo, pronto lo sabremos.

Tortosa, 26-11-2017.

Jordi Mulé

Economista C.E.C. núm. 13147

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