El poder de los nuevos Grupos de Opinión.

Es habitual que las crisis económicas acaben teniendo diversas consecuencias de toda índole, en concreto, sociales. Las crisis económicas y las sociales van de la mano, provocan cambios en la percepción que la Sociedad hace sobre ciertos acontecimientos y ello favorece la aparición de nuevas corrientes y grupos de opinión que llegan a alcanzar cierta influencia y poder.

Y esto, aunque pueda parecer ciertamente curioso, en mi opinión es normal; la Sociedad que sufre una crisis social ve cómo algunos de los valores que daba por supuestos es puesto en duda y ello favorece un estado de opinión favorable al cambio. Este estado de opinión es un buen caldo de cultivo para la aparición ciertos Grupos de Presión o de Opinión que intenten dar respuesta a los nuevos interrogantes que se plantean, y ello, indudablemente, es lícito. Realmente, intentar paliar lo que se percibe como un problema no debería necesariamente ser criticable; ahora bien, no olvidemos que demasiadas veces lo que percibimos colectivamente como un problema es fruto de la información que nos ha ido llegando del mismo, y ello, no lo olvidemos, precisa de un sistema de transmisión de la información el cual, en el mejor de los casos, es parcial o sesgado.

Es decir, que la información que nos va llegando al respecto de tal o cuál situación escandalosa y que nos crea un estado de opinión y anímico global que nos hace propensos a cuestionarnos tal o cuál cosa que hasta la fecha considerábamos como inmutable no deja de ser parcial; a ello añadiría que hoy en día existen muchas redes sociales que hacen que los rumores se expandan a velocidad viral, pero aún así sólo son eso, opiniones. Si la opinión que podamos tener sobre un hecho vivido en primera persona no deja de ser una opinión personal y subjetiva, ¿qué no podrá llegar a ser en el caso de una información que nos llega mediante cualquier otro medio? Tendemos a dar por ciertas demasiadas cosas simplemente porque todo el mundo opina igual, o porque creemos que si todo el mundo piensa igual será porque es cierto, y ello nos provoca una cierta ceguera de miras, nos predispone a aceptar sin rechistar a quien nos proponga soluciones a los problemas planteados, sean estos problemas reales o no.

La opinión

Una verdad como un templo. Una cosa no tiene que ser realmente buena o mala simplemente porque todo el mundo lo diga. Cortesía de eldiario.es.

En nuestro país hemos podido observar cómo han ido apareciendo diversos Grupos de Opinión que intentan dar respuestas a diversas situaciones que se han ido sucediendo últimamente debido a la crisis económica, a la crisis financiera y a la crisis política. Así pues, a cada situación escandalosa que se ha ido destapando, ha aparecido alguna nueva asociación, partido político o sindicato dedicado a luchar contra ella, y ello es lícito y sano, pues el cambio y la regeneración son muy deseables cuando algo no va del todo bien. Ahora bien, ¿qué pasa cuando uno de estos nuevos Grupos de Opinión asume de repente tanto poder mediático que llega a creerse en el derecho de actuar más allá del que había sido su fin inicial? La respuesta, la podemos leer en la prensa actual al respecto del encarcelamiento de tal o cuál líder de tal sindicato o tal asociación, huelgan palabras.

Gracias a la gran velocidad a la que se propaga todo hoy en día, estas asociaciones o Grupos de Opinión, llegan a asumir una relevancia social y un poder inimaginable hasta hace pocos años, y lo vuelvo a repetir, ello es no tiene porque ser malo, pero el problema es que en algunos casos el poder conseguido en tal que más que un poder de opinión se llega a convertir en un poder de presión, o de cualquier otra índole distinta a su fin inicial. Me explico, cuando un Grupo de Opinión va más allá de lo que debería ser razonable o lícito según el propósito para el que fue creado, simplemente se convertirá en un Grupo de Presión al que habrá que casi pedir permiso antes hacer nada que le pueda molestar debido a su gran poder mediático. Con ello, sólo conseguimos luchar contra un problema creando otro, y supongo que todos convendremos en que no es precisamente esto lo que se busca. Supongo que debe ser muy difícil mantenerse fiel a un ideal cuando de repente se tiene de repente un poder mediático tan alto, pero ello no justifica que a veces pase lo que pase. Ejemplos de extralimitación los hay, el caso más flagrante sería la reciente noticia del encarcelamiento de los líderes de dos Grupos de Opinión por presuntos casos de extorsión.

chiste grupos de opinión.

Es más fácil criticar que construir. Cortesía de scoopnest.com.

Todas las comparaciones son odiosas y vaya por delante mis respetos para todas las personas que trabajan de corazón en aras de mejorar nuestra Sociedad porque,  afortunadamente, no todo el mundo es igual. No obstante, permitidme relatar un caso reciente que no tiene nada que ver con los anteriores pero que indica en cierto modo el grado de poder mediático conseguido por alguno de estos grupos que a veces les hace ocuparse de temas para los que en principio no fueron creados.  Me refiero a las declaraciones recientes de cierta asociación calificando públicamente de “adoctrinamiento” a las sesiones de formación financiera que algunos profesionales del sector financiero venimos impartiendo de manera altruista a chavales de cuarto de ESO en Catalunya (véase este enlace). Sin comentarios.

De todos modos, permitidme no polemizar, que cada cual piense como guste y crea oportuno. Como moraleja sólo permitidme decir que es muy fácil criticar, pero que realmente es muy difícil construir. Yo entiendo perfectamente que es posible que haya cosas que se deban mejorar, y que el estado anímico actual de nuestra Sociedad es proclive al cambio, pero precisamente por ello ahora no deberíamos volvernos a equivocar. Pero ya se sabe que somos humanos y “el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra“, ¿o no?

Jordi Mulé.

Economista C.E.C. núm. 13147.