“El método”, una película real como la vida misma.

No hay muchas películas que relaten bien el perfil psicológico de sus distintos personajes, el siguiente filme lo consigue de tal manera que creo que se puede llegar a afirmar, sin lugar a dudas, que es una película real como la vida misma. Veamos de qué va “El Método”.

En este breve artículo os presento presento una película que aporta valor y que detalla bien algunos aspectos aplicables al mundo de las relaciones humanas y de la empresa, me refiero a la excelente coproducción hispano argentina ganadora de varios premios Goya, “el método“, dirigida en 2005 por  Marcelo Piñeyro y basada en la exitosa obra de teatro de Jordi Galcerán, “El método Gronholm“, obra que fue representada con gran éxito en varios países durante más de nueve años. El filme es fiel al espíritu de la obra teatral, si bien deja a un lado su lado cómico e incorpora más candidatos a la selección final, cada uno fiel a su perfil.

Se trata de un filme donde se relatan las vicisitudes vividas por una serie de aspirantes finalistas a un puesto de trabajo directivo en una multinacional y que deben enfrentarse a un innovador proceso de selección final, el llamado “método Gronholm“. Este desconocido, desconcertante, e innovador método de selección hará que todos los personajes vivan y sufran a una serie de pruebas sucesivas tendentes cada vez a eliminar a uno de ellos, de tal manera que sólo pueda quedar uno al final, y éste será quien que se llevará el puesto de trabajo.

La historia, más o menos, va como sigue; los aspirantes van llegando al lugar donde el proceso de selección habrá lugar, una sala habilitada al efecto en el último piso del edificio de la multinacional, pero antes de acceder a la sala de reuniones deberán primero hablar con quien será, el principio, el único contacto que tendrán con el personal de la empresa, una enigmática pero coqueta secretaria, Montse. Montse  ( Natalia Verbeke) aparecerá en ciertos y escogidos momentos y  será crucial para el desarrollo de algunas de las pruebas.

Montse en acción, escena de la película El Método.

Montse en acción, una excelente Natalia Verbeke.

Los aspirantes, de entrada, deberán pasar por la pequeña humillación de tener que rellenar otra vez un sinfín de formularios, mientras pueden observar como la secretaria va destruyendo papeles, que bien podrían ser las anteriores solicitudes. Una vez pasada esta pequeña formalidad, ya dentro de la sala, tendrán tiempo de hablar entre ellos, hasta que el proceso de selección empiece, al principio y aparentemente, de manera inocente, pero con un ritmo y cadencia que irá cada vez a más, llegando incluso a sucederse situaciones en los que aflorará lo peor de cada uno de los candidatos, y en las que no dudarán de usar las más perversas artimañas para intentar desbancar el uno al otro.

Escena de la película de 2005 El Método

Vista de los aspirantes durante el desarrollo de una de las primeras pruebas.

De hecho, cada prueba parece diseñada para acabar con cada uno de los candidatos, desde explorar en el pasado de un fuerte candidato, pero con un pasado oscuro, a poner a prueba los nervios de un veterano directivo, a desechar a la candidata de más edad, a poner en aprietos al candidato más titubeante, o a descartar a un buen candidato, pero que no tiene conocimiento de idiomas. Es decir, que en el “Método Gronholm” nada queda al azar y nadie es lo que aparenta ser.

En El Método nadie es lo que parece

En “El Método” nadie es lo que parece ser.

Lo que más me gustó del filme es el excelente retrato psicológico de cada candidato, cada uno de ellos bien estudiado y perfectamente interpretado en lo que a sus reacciones y estrategias se refiere:

Es una película que merece un segundo visionado en el que se puedan observar mejor los matices, como el cómo va una conversación cuando alguien pretender ir a parar a un lugar, o cómo alguien se inhibe hábilmente de una situación peligrosa y pasa toda la responsabilidad al candidato más débil, o cómo dos rivales se pueden aliar para desbancar a otro rival, atacando su debilidad en idiomas. Lo peor de la película, en mi opinión, quizá sea que su ritmo sufra de un cierto parón mientras relata lo que sucede durante la pausa para comer, en concreto, en las escenas de los lavabos que creo que no aportan nada a la trama. Aún así, la película sabe retomar bien el ritmo yendo a más cada vez, tanto en el pase de tres a dos candidatos, como en la prueba final, donde uno de los finalistas consigue seducir al otro y convencerlo de abandonar juntos, engañándolo y quedándose solo y ganador. Todo ello sucede mientras en el exterior ruge una gran protesta o manifestación en pro de un mundo más justo, un verdadero clamor, un mensaje subliminal que se contrapone a lo vivido dentro de la sala de reuniones donde se desarrolla la historia. En definitiva, un filme en el que nada se deja al azar y en el que la moraleja está en el ambiente mismo.

Realmente, un filme apto para cualquier persona interesada en el mundo de la empresa, en las relaciones humanas, o en el buen cine en general. Si os decidís a verla, estoy seguro de que no os arrepentiréis, espero vuestros comentarios.

Jordi Mulé.

Economista C.E.C. núm 13147.