La españolada perfecta.

La “españolada” fue un género cinematográfico de moda en los años setenta y se caracterizaba, entre varias cosas, por la absurdidad de sus situaciones. Al igual que ciertas situaciones políticas actuales.

Durante los años setenta del pasado siglo estuvo en boga un género de películas de producción nacional, normalmente cómicas y de bajo presupuesto, que versaba normalmente sobre diversos temas de actualidad del momento, por ejemplo, el llamado “destape“, el auge del turismo extranjero, los movimientos poblacionales del campo a la ciudad, y muchos otros. En este género de filmes se intentaba plasmar la situación social del momento para, mediante un elenco de actores conocidos y a veces repetitivos, describir una serie de situaciones cómicas y absurdas, tan absurdas a veces que se llegó a acuñar un término nuevo, un neologismo, para definir este tipo de género cinematográfico, la “españolada“.

los bingueros, una españolada

“Los bingueros” un ejemplo típico de “españolada” de los setenta. Fuente: cortesía de yofuiaegb.com

Muchos recordaremos las peripecias de Pajares y Esteso en “Los bingueros“, o la absurdidad de muchas situaciones y diálogos en una de las obras maestras de Berlanga, “la escopeta nacional“. No obstante, fijarse sólo en la simpleza de muchos de sus argumentos y caer en el menosprecio a este género cinematográfico creo que sería un grave error, pues éste relata como ninguno las ambiciones, inquietudes, novedades y el devenir del día a día de nuestra sociedad de aquellos años, y no olvidemos que nuestra Sociedad actual deriva directamente de aquélla de entonces, de aquella sociedad que vio con esperanza como el país se había convertido en una potencia turística mundial, o cómo de repente, poco a poco, la modernidad iba llegando, al principio con cierto rechazo, ironía o extrañeza, pero que, sin duda, había llegado para quedarse.

Si hoy en día quisiéramos escribir un guión de  una españolada seguramente no sería posible, al menos sin que la obra pareciera falsa, una burda imitación, ya que cada época tiene lo suyo y cada situación es única. No obstante, vista la situación política actual del país, creo que ni el mismísimo Berlanga podría superar el guión de esta posible españolada, pues el resultado de las elecciones del 20D ha dado como resultado un Congreso de los Diputados en el que será más que difícil conseguir una mayoría estable de Gobierno. Vamos a ver, por un lado existiría una mayoría parlamentaria suficiente en el caso de un pacto entro los dos otrora grandes adversarios políticos, el PP y el PSOE, pero que, no lo olvidemos, tal pacto podría redundar seguramente en un auténtico suicidio político del actor más débil, tal y como se ha visto en el caso de la Gran Coalición que se hizo en Alemania, que ha casi eliminado a uno de los partidos que la componían; los pactos contra natura y los acuerdos parlamentarios llevan eso, un posible crecimiento de uno de los partidos a expensas de la debilidad del otro.

Por otra parte, un acuerdo entre las izquierdas, un PSOE-Podemos, también es difícil, pues ambos partidos chocan frontalmente por el tema de Catalunya y, aparte, tampoco sumarían suficiente para gobernar. Otro opción sería contar con Ciudadanos, el partido de Albert Rivera, pero esta formación tampoco cuenta con suficientes diputados para formar una mayoría estable a una coalición de sólo dos partidos. Por lo tanto, la única combinación posible de dos partidos que daría estabilidad parlamentaria a un posible Gobierno de coalición de sería la de PP-PSOE, totalmente antinatural. Aún así, en el caso de poder fraguarse una coalición, la que fuera, se de además el caso de que la Cámara Alta, el Senado, está dominada mayoritariamente por el PP y que ello puede provocar la devolución de múltiples leyes aprobadas en primera instancia en el Congreso, caso de que la mayoría parlamentaria en éste fuera contraria a los interesses del PP. Por ello, seguramente, al PSOE no le interese para nada coaligarse con el PP, pues se vería dominado por éste a placer en el Senado para enfado de sus votantes. Vamos, un verdadero lío.

¿Cuál puede ser el final de esta película? Ni idea, pero el escenario de una repetición de las elecciones parece fácil de prever, al menos que se llegara a una cuerdo de Gobierno “in extremis“, que en cualquier caso no dejará de tener un cierto aire de absurdidad; vamos, como el final de un cómic de Mortadelo y Filemón, en el que todos persiguen a uno, mientras quienes observan la escena quedan atónitos. Nunca sabremos si al final lo pillan, pues eso queda a imaginación del lector, pero no es un final lógico o esperable, sino absurdo. Lo que sí que puedo decir, siempre desde mi pequeño punto de vista, es que la situación parlamentaria actual esta creando sin quererlo “la españolada perfecta“, sólo hay que ver su desenlace provisional . No sé cómo será el final de todo esto, el futuro siempre es incierto, pero lo cierto es que repetir los comicios tendría consecuencias claras; si al final se repitieran las votaciones  seguramente mucha gente se lo pensaría dos veces antes de ir a votar y, en el caso de hacerlo, a quién votar. Por ello, es de esperar que el Congreso resultante después de los comicios fuera diferente del actual, pero ello sería así si la lógica funcionara, porque últimamente ya hemos podido observar que esto no siempre es así, tiempo al tiempo. Si Berlanga levantara cabeza…