PIB y petróleo.

El PIB, o Pruducto Interior Bruto, es una de las variables más importantes en Macroeconomía. Es la que mide el valor total de la producción de bienes y servicios de un país durante un período determinado, esto es, la que mide la riqueza del mismo.

Es una variable tan importante que, a comparación del cálculo del PIB obtenido entre un período y el siguiente o el anterior nos dará una apreciación bastante exacta de si la economía del país o territorio en cuestión está creciendo, se mantiene estancada, o bien decrece. Por ejemplo, si para una economía determinada,  la suma del PIB de 2014  fuera inferior a la suma del PIB de 2013, se podría concluir o intuir con bastante probabilidad de éxito que tal economía ha sufrido una recesión entre 2013 y 2014, que se calcularía mediante el tanto por ciento de disminución del PIB de 2014 versus el PIB de 2013.

Todo ello es cierto dejando aparte ciertos condicionantes que no vienen al caso, como podría ser la inflación de un año versus la inflación del otro (si la tenemos en cuenta, sabremos el llamado PIB a precios constantes o PIB real) u otros como los Impuestos indirectos o las subvenciones (si los tenemos en cuenta, se obtiene el llamado PIB a coste de los factores). Lo cierto es que, simplificando al máximo la expresión que da el cálculo del PIB a precios de mercado, el mismo se calcula mediante una simple suma, que es la siguiente:

PIB=C + I + G + X – M

O, lo que es lo mismo, el PIB es la suma del Consumo, más la Inversión, más el Gasto Público, más las Exportaciones y menos las Importaciones. No se trata de definir cada una de las partes de esta suma porque son de dominio público, lo que sí se quiere hacer notar es el efecto que, sobre el PIB del período estudiado, tiene una variación de cada uno de los sumandos de la expresión anterior. Así pues, si sube el Gasto Público, la Inversión, el Consumo o las Exportaciones, el PIB aumentará y al revés si aumentan las importaciones. Se trata de una expresión muy sencilla donde se puede ver hasta qué punto variaciones en cada una de estas variables pueden afectar al cálculo del PIB de un período versus el PIB de otro período, es decir, poder deducir si ha habido crecimiento o recesión.

Nuestro país padece de una gran dependencia del petróleo, de tal manera que la inmensa mayoría de los carburantes que usan nuestros transportes e industrias, amén del gas natural de nuestras cocinas y calefacciones son de importación. Durante estos tiempos estamos asistiendo a una bajada histórica en los precios de los carburantes, que son importados y pagados en dólares; lo curioso del caso es que, igual que el petróleo baja en picado debido a la política productiva  agresiva de algunos de los países de la OPEP, el dólar se está apreciando al respecto el euro. Por ello, al pagar las importaciones en dólares que se están apreciando respecto al euro, el efecto de la gran bajada de los precios de los combustibles está siendo menor que si el dólar, además, estuviera bajando.

Pero, cuidado, aunque el dólar esté cada día más caro y la bajada del petróleo de momento (de momento, repito), esté ganando la partida a la subida del dólar, ello no aleja necesariamente el peligro de recesión. Nuestra balanza comercial (exportaciones menos importaciones) mejora por el abaratamiento de las importaciones de petróleo más barato pagadas en dólares, y con ello, sube el PIB, pero no quiere decir necesariamente que estemos superando el peligro latente. Bastará con que los productores de la OPEP vuelvan a ponerse de acuerdo al respecto de la producción global para que el precio del petróleo vuelva a subir y, entonces, si el dólar sigue apreciándose al respecto del euro, el efecto combinado de los dos hechos será desastroso para nuestra economía, el coste de las importaciones se disparará y ello hará peligrar  muy seriamente el cálculo del PIB; es decir, la recesión puede acabar servida y bien servida, está allí, esperando su turno.

Pocas veces una simple suma como la del cálculo del PIB es tan aclaradora, lleva implícita una simple advertencia; mucho cuidado con el devenir del precio del petróleo, una bajada tan fuerte en su precio no es normal y no nos olvidemos que lo pagamos en dólares, por lo que, igual que ahora el efecto de la bajada del precio del petróleo va contra el efecto de la subida del dólar, bien podría suceder que los dos se sumaran en contra nuestra. Si ello sucediera, sería metafóricamente como las aguas del mar que se retiran de manera extraordinaria inmediatamente antes de la llegada de un devastador tsunami.

No se deben airear los últimos datos positivos del PIB como un gran triunfo, sino que se debe tratar con cautela y estar preparados, con reservas suficientes, por si el tema se tuerce y así no haya que lamentar más daños que los que ya lamentamos hoy en día. Como siempre, el tiempo dirá.