Productos bancarios XIII. Banca minorista, una aproximación.

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Por banca minorista se entiende el conjunto de las operaciones bancarias que las entidades ofrecen al público en general en sus sucursales. Las operaciones bancarias son muy diversas, pero aún hoy en día se pueden clasificar en tres grupos principales, las operaciones de activo, las operaciones pasivas y los servicios bancarios.

Dentro del mundo de las operaciones activas, o activo están las operaciones crediticias de todo tipo, en las operaciones pasivas o pasivo estarían los depósitos de cualquier tipo y en los servicios cabría cualquier operación restante, desde una transferencia a una tarjeta. Esta misma clasificación valdría tanto para una operación nacional como una sobre el extranjero. El mundo del comercio internacional es muy complejo pero también existen operaciones de activo, de pasivo y de servicios, como en nacional.

Esta división es la tradicional y “grosso modo”, la más utilizada; existen también operaciones bancarias que se pueden clasificar en un tipo u otro, o en los dos, por ejemplo, un fondo de inversión se podría clasificar como pasivo, pero la gestión de un fondo no dejaría de ser un servicio. Otro ejemplo sería la comercialización de seguros de ahorro, que normalmente los emiten o filiales de las entidades o empresas aseguradoras con convenio con éstas; en este caso la comercialización de este producto bien podría ser considerado como pasivo o como un servicio, dependiendo de cómo se mire. Este hecho no nos debería extrañar, la banca en los últimos treinta años ha multiplicado varias veces su catálogo de operaciones y éste, actualmente, va mucho más allá del simple depósito, préstamo o tarjeta.

Operaciones de activo.

En contabilidad se le llama activo al conjunto de bienes y derechos de una persona. Por ejemplo, un edificio propiedad de una empresa es un activo. De la misma manera, un préstamo concedido por un banco a un particular, si bien para éste segundo es una obligación (pasivo), para el banco representa un derecho de cobro y, por ello, para el banco es un activo.

Las operaciones activas de los bancos son muy diversas; intentando una clasificación sencilla, propia de una “Economía en bambas”, una clasificación podría ser:

  1. Créditos: Son operaciones en los que el banco da la posibilidad a su cliente de disponer de dinero, como su nombre indica, a crédito, en decir, hasta una cantidad máxima determinada. El cliente pagará intereses sólo por la cantidad dispuesta y deberá reintegrar esta cantidad al banco según lo pactado en el contrato de crédito. Para decirlo más fácil, se trata de una posibilidad de disponer de un dinero hasta una cierta cantidad, lo que no implica necesariamente que tal cantidad deba ser utilizada siempre y de que los intereses se pagarán sobre lo dispuesto, no sobre el límite total.
  2. Préstamos: al contrario que los créditos, en este caso el banco entrega la cantidad pactada en el contrato de préstamo y el cliente se compromete a devolverlo según de haya establecido en el mismo contrato. Es habitual oír hablar de “créditos” cuando realmente hablamos de “préstamos”. Realmente, los dos conceptos son radicalmente diferentes; un préstamo implica siempre una disposición, una entrega de un dinero prestado al cliente, un crédito implica siempre una posibilidad de disponer y pagar intereses sólo por lo dispuesto. Así de simple o así de complicado.
  3. Descuento comercial: Consiste en el anticipo del importe nominal de uno o varios efectos que constituyen un derecho de cobro de su tenedor antes del vencimiento de los mismos. Es una herramienta muy útil para muchas empresas y profesionales que desean anticipar sus cobros de cliente. En otro post profundizaremos más sobre el descuento comercial. Para saber un poco más sobre los efectos comerciales, leer “Productos bancarios VII. Documentos cambiarios”
  4. Otras operaciones de activo: En este apartado estarían por ejemplo el leasing o el renting, entre otros. El leasing constituye un arrendamiento financiero con opción de compra del bien financiado al final del contrato; el renting es un arriendo o alquiler puro y duro. Tanto uno como el otro tienen buenas ventajas fiscales y que son aprovechadas por multitud de empresas y profesionales. También volveremos a estos temas en futuros posts.

 

Operaciones de pasivo.

Cuando un cliente deposita su dinero en una entidad lo hace porque confía en ésta y quiere poder disfrutar de una rentabilidad o de unos buenos servicios bancarios. En este caso, el dinero depositado es del cliente y la entidad está obligada a devolvérselo a su simple demanda; es decir, el dinero de los clientes, para el banco es una deuda u obligación, esto es, un pasivo.

Las operaciones pasivas de las entidades bancarias pueden ser muy variadas, pero básicamente se pueden dividir en dos grandes grupos:

  1. Pasivo de balance: Se trata de la totalidad de los depósitos de los clientes en la entidad bancaria y de otras partidas no tan frecuentes, como recaudaciones de impuestos pendientes de liquidar y otras. Respecto a los depósitos, comentar que se trata de “pasivo de balance” porque constituyen una deuda directa de la entidad para con sus clientes. En este grupo se incluiría todo producto que lleve el nombre “depósito”, como los depósitos a la vista (cuentas corrientes y de ahorro), como los depósitos a plazo, los depósitos garantizados, los depósitos estructurados, etc. Para saber más sobre este tema, leer “Productos bancarios II. Depósitos” o “Productos bancarios XI. Cuenta corriente vs. cuenta de ahorro”. Es este grupo también se podrían incluir productos más complejos, como los bonos de la entidad, obligaciones, preferentes y otras emisiones que constituyen una obligación para la entidad; para saber algo más leer “Productos bancarios I. Preferentes y subordinadas“.
  2. Pasivo no balance: En este apartado se incluirían aquellas operaciones que la entidad comercializa y que no han sido emitidas directamente por ésta, bien porque lo ha hecho una filial, bien porque la entidad la comercialice como un simple agente colaborador o comisionista. Algunos autores las incluyen dentro del apartado de servicios, aunque personalmente prefiero incluirlas en el pasivo de no balance porque, en su mayoría, al constituir emisiones de filiales, no dejan de serlo de la misma entidad. En este apartado se podrían incluir los Fondos de inversión, cartera de valores, seguros de ahorro, planes de pensiones, intermediación sobre deuda pública,  la intermediación sobre deuda privada y muchos otros. Una reflexión sobre fondos de inversión está en “Productos bancarios V. ¿Dónde pongo ahora mi dinero?”.

Servicios bancarios

Incluye todo el conjunto de operaciones bancarias no incluido en ninguno de los grupos anteriores, desde el servicio de caja, hasta las tarjetas de crédito, gestión de cobro de recibos bancarios, transferencias, etc. El mundo de los servicios bancarios es tremendamente complejo y extenso y será objeto de futuros posts. Respecto las tarjetas de crédito, podéis leer el post “productos bancarios IX. Tarjetas de crédito”.

 (versió en català, aquí)

Jordi Mulé

Colegiado C.E.C. núm. 13147