Productos bancarios XI. Cuenta corriente vs cuenta de ahorro.

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¿Cómo diferenciar una cuenta corriente de una de ahorro? Los dos principales tipos de cuentas bancarias “a la vista” son las cuentas corrientes y las cuentas de ahorro y, aunque son productos muy parecidos, existen diferencias entre ambos, sobretodo en lo referente al uso finalista que les queramos dar, es decir, a los servicios que queramos vincular a los mismos; en este nuevo post, que es el onceavo de la serie “PRODUCTOS BANCARIOS” se relatarán las características de estos productos financieros, sus semejanzas y sus diferencias.

No se trata de hacer un estudio más o menos exhaustivo de las características de un depósito bancario, para ello nos deberíamos remitir al anterior post “PRODUCTOS BANCARIOS II. DEPÓSITOS”, sino ahondar un poco en uno de los tipos principales de depósitos bancarios, esto es, los depósitos “a la vista”.

¿Qué es un depósito bancario a la vista?

Un depósito bancario no sería otra cosa que un producto financiero emanado de un contrato de depósito bancario entre una entidad financiera o depositario y un cliente o depositante, ya sea este último particular, empresa, asociación o cualquier otro tipo de persona mediante el cual la entidad depositaria se compromete a custodiar el dinero del cliente depositante  a cambio de una rentabilidad y una facilidad de uso por parte de la entidad mientras dure el depósito del mismo. Es decir, que el dinero del cliente está salvaguardado y disponible en su cuenta bancaria y que la entidad bancaria está facultada para usar el dinero de sus depositantes en diferentes operaciones, como conceder préstamos.

Hasta aquí esta definición sería común a todo depósito bancario, ahora bien, el término “a la vista” significa que el depositante no adquiere ningún compromiso temporal de permanencia en el depósito, sino que puede reintegrar y recuperar su dinero en el momento en que éste lo desee.

Tipos de depósitos a la vista

Básicamente sólo hay dos tipos de depósitos bancarios a la vista, las cuentas corrientes y las cuentas de ahorro.

  1. Cuentas corrientes: Son cuentas bancarias a la vista muy versátiles pues, aparte de facilitar el depósito de los fondos de los clientes depositantes, permiten vincular multitud de servicios a las mismas, como pueden ser la tenencia de talonarios, la emisión de transferencias bancarias, pagos de efectos, tarjetas de crédito, etc. De hecho, son el producto financiero más versátil y hay pocos servicios o productos financieros que no pudieran ser vinculados a una cuenta corriente. Antiguamente era más usados por empresas, al contrario que su producto financiero hermano, que es la cuenta de ahorro, que era usado básicamente por los particulares,  y todo ello debido a su versatilidad y a la facilidad de vincular productos y servicios.
  2. Cuentas de ahorro: Son también cuentas bancarias a la vista que permiten la vinculación a las mismas de muchos productos y servicios bancarios, si bien el catálogo de los mismos es un poco más reducido que en el caso de una cuenta corriente. Antiguamente, las cuentas de ahorro liquidaban un tipo de interés un poco más alto que las corrientes y eran más usados por los particulares que, como su nombre indica, buscaban conseguir un ahorro finalista.

Diferencias entre una cuenta corriente y una cuenta de ahorro.

Hace unos años las diferencias entre ambos productos eran más importantes, actualmente éstas han ido menguando mucho. Actualmente, las diferencias dependen de la entidad y del criterio de las mismas; hay entidades que no permiten descubiertos en cuentas de ahorro y sí en cuentas corrientes, que emiten cartillas o libretas de ahorro sólo para cuentas de ahorro o sólo permiten el uso de talonarios en cuentas corrientes, pero ello no es ninguna ciencia exacta. Se podría concluir que actualmente no existe diferencia alguna entre estos dos productos, pero ello también sería erróneo, pasemos a analizar algunas diferencias:

  1. Respecto el soporte donde recoger la información. Generalmente, una cuenta corriente siempre usará un sistema de extracto periódico (diario, quincenal…) para informar de sus movimientos, mientras que una de ahorro usará una cartilla de ahorro. El extracto periódico permite listar los movimientos de la cuenta desde y hasta la fecha que se desee y cuando se quiera; la cartilla de ahorro es un soporte muy popular para recoger la información sobre los movimientos de una cuenta pero, en mi opinión, anticuado debido al auge de Internet. No obstante, hoy en día hay muchas cuentas de ahorro que funcionan por extracto y hay entidades que emiten cartillas para muchos productos, aparte de las cuentas de ahorro.
  2. Respecto a los servicios a vincular a la cuenta. Aún hoy en día hay varios servicios y productos financieros que no se pueden generalmente vincular a una cuenta de ahorro, si bien no hay una regla clara y hay entidades que conceden servicios a cuentas de ahorro que, en realidad, serían de cuentas corrientes; básicamente son:
  • Talonario de cheques: En general, sólo se pueden tener vinculados a una cuenta corriente, aunque hay varias entidades que los emiten sobre cuentas de ahorro.
  • Pólizas de crédito: Son productos de financiación para cubrir desfases tesoreros de empresas o profesionales y normalmente siempre de deberá vincular a una cuenta corriente, debido al carácter de uso teóricamente profesional de la cuenta corriente y de uso particular de la cuenta de ahorro.
  • Descubiertos en cuenta: Muchas entidades no los permiten sobre cuentas de ahorro, si bien también hay muchas que sí lo hacen.
  • Remesas de recibos: Normalmente se deberán enviar en gestión de cobranza sobre una cuenta corriente. No me refiero a los recibos domiciliados que pagamos en nuestras cuentas, sino a la gestión de cobranza de los mismos por parte de sus emisores.
  • Descuento comercial de efectos: Ídem que la anterior. La gran mayoría de las entidades no concederán líneas de descuento sobre cuentas de ahorro.

Entonces, ¿qué tipo de cuenta será mejor?

El mejor consejo en este caso será el de preguntar a su entidad bancaria antes de abrir su cuenta. Deberá preguntar sobre si este o aquel servicio que se necesite será aceptado por la cuenta que se abra, si uno no quiere verse al final en la tesitura de abrir otra cuenta o cambiando el tipo de la misma. En mi opinión, ante la duda, lo mejor será abrir siempre una cuenta corriente, debido a su versatilidad; el único inconveniente de la cuenta corriente radica en que normalmente no permitirá usar una cartilla para recoger sus movimientos, ahora bien, en la era de internet, ¿quién quiere una cartilla si todo está consultable al instante “online”?

Jordi Mulé. Colegiado C.E.C. núm 13147.

 

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