Productos bancarios IX. Tarjetas de Crédito.

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Las tarjetas de crédito son instrumentos de pago y crédito universalmente aceptados y usados a diario por miles de millones de personas, todo el mundo usa o ha usado una de ellas en algún momento y se podría decir que, en la vida actual, cualquier usuario bancario que no disponga de un medio de pago en el bolsillo adolecerá de una seria limitación al querer efectuar sus transacciones.

Hay que reconocer que el mundo de las tarjetas de crédito es suficientemente grande y complejo como para merecer no un artículo, sino un auténtico tratado sobre las mismas, no obstante, y de manera fiel a la filosofía de este blog “Economía en bambas”, en este artículo noveno de la serie “Productos Bancarios” se pretende dar una explicación somera sobre qué son, cómo funcionan y las características generales de los principales tipos de tarjetas existentes en el mercado, aparte de algún consejo de utilización de las mismas.

El dinero de plástico.

Es una manera de nombrar al dinero que se mueve mediante el uso de los diferentes medios de pago existentes en el mercado. Haciendo un gran esfuerzo en resumir, se diría que la cantidad total de dinero en una economía o masa monetaria se podría simbolizar mediante una “M” que sumaría la totalidad del efectivo en dinero y billetes (M0), y el dinero existente en depósitos bancarios (M1). Pues bien, una parte de M1 sería el dinero usado mediante tarjetas, o también conocido como “dinero de plástico”, por analogía al material con el que se fabrican las tarjetas.  Dicho de otra manera, al pagar con nuestra tarjeta, estamos usando dinero M1.

¿Cómo nacieron las tarjetas de crédito?

Realmente, como tantas cosas en esta vida, se podría decir que el nacimiento de las tarjetas fue un poco por casualidad. A principios del siglo XX, en Nueva York, se ideó un sistema para que los clientes de una serie de restaurantes de cierto prestigio de la ciudad pudieran pagar sus compras en los establecimientos adheridos. Los establecimientos querían evitar situaciones en la que los clientes se encontraran sin efectivo y por ello crearon una especie de “club” que gestionaba el crédito concedido a sus clientes para poder disfrutar de sus comidas sin abonar en efectivo el importe de las mismas; este club se quedaba una comisión por cada transacción y abonaba el dinero de las compras en las cuentas de los restaurantes, por lo que ésta fue la primera tarjeta de crédito tal y como las conocemos hoy en día, se llamó la dinners club (o club de las cenas). El crecimiento del producto fue exponencial y más desde que se universalizaron en el mundo bancario y se facilitó tanto su uso gracias a las mejoras tecnológicas en informáticas.

¿Qué son las tarjetas de crédito?

Se trata de medios de pago electrónico que se usan para efectuar transacciones económicas evitando el uso de dinero en efectivo. Normalmente, la tarjeta es emitida por una entidad bancaria, usa alguna de las redes de tarjetas de crédito mundiales y está adherida a uno de los múltiples sistemas de intercambio bancario. Así, por ejemplo, la tarjeta VISA que tenemos en nuestra cartera ha sido emitida por nuestro banco, usa la red de VISA y está adherida al sistema de intercambio que use nuestro banco (Servired, 4B, etc.).

Las tarjetas normalmente incluyen unos límites de utilización, que pueden ser diferentes según el tipo de tarjeta y, como un servicio bancario que son, pueden tener un coste anual por su mantenimiento, que será diferente en función del tipo de tarjeta que usemos y las diferentes ofertas que tenga nuestra entidad en cada momento.

Cuando usamos una tarjeta de crédito, por ejemplo, cuando pagamos una compra en una tienda mediante una máquina TPV, por una parte, se produce un abono en la cuenta bancaria de la tienda, por otro se produce un adeudo en el límite de crédito de nuestra tarjeta. En contabilidad donde hay un debe siempre hay un haber, por tanto, el debe se producirá en nuestro crédito y el haber en la cuenta de la tienda, así de simple. Otra cosa es que el haber en la cuenta de la tienda sea un poco menor por existir una comisión sobre el uso del TPV, o bien que no se produzca el debe en el crédito de la tarjeta sino directamente en nuestra cuenta, por usar una tarjeta de débito. Luego volveremos a ello.

Evidentemente, no podemos usar una tarjeta hasta el infinito, pues incorpora un límite de utilización y un límite de crédito. El crédito de una tarjeta es el importe máximo de la suma total de operaciones que podemos efectuar con la tarjeta durante un período determinado; es decir, que si usamos el límite de nuestra tarjeta deberemos esperar a liquidar la deuda antes de volverla a usar.

Hay muchos tipos de tarjetas en el mercado y se pueden clasificar mediante multitud de criterios. Para explicarlo de manera sencilla, lo explicaré mediante dos criterios. El primer criterio será “según el crédito de la tarjeta” y el segundo será  “por categoría de la tarjeta”.

Tipos de tarjetas según el crédito de la tarjeta

  1. Tarjetas sin límite de crédito: Son tarjetas que funcionan directamente contra el saldo de nuestra cuenta bancaria, es decir, que cada vez que la usemos se nos cargará el importe de nuestra compra o retirada de efectivo. Son las tarjetas de débito. Algunas incorporan un pequeño límite autorizado para evitar denegar operaciones pequeñas, no obstante, no son tarjetas de crédito pues su crédito es CERO.
  2. Tarjetas con límite de crédito: Al usar esta tarjeta, el importe no se nos cargará al momento en nuestra cuenta bancaria sino que quedará acumulado al total de las compras del período. Cuando llegue el final del período (normalmente es un mes) se nos adeudará el total de las mismas en nuestra cuenta. Son tarjetas muy útiles para poder periodificar nuestras compras o bien centralizar nuestros pagos coincidiendo con el principio de mes. En esta categoría distinguiría tres clases.
  • 2.1-Tarjetas de crédito tradicionales: Tarjetas en las que el importe total de las compras y operaciones hechas durante el período (normalmente entre los días 27 de un mes y el 27 del siguiente) se nos adeuda a fin de mes y sin intereses. Digamos que estas tarjetas funcionan así a menos que solicitemos un fraccionamiento o cambiemos nosotros el sistema de pago de las mismas, por ejemplo, pagando sólo 100 euros mensuales, o un tanto por ciento fijo sobre nuestras compras, en este caso pagaremos intereses.
  • 2.2-Tarjetas revolving: Funcionan al revés que las anteriores y siempre que las usemos pagaremos nuestra deuda de manera fraccionada y con intereses durante varios meses. Son muy útiles para, por ejemplo, afrontar compras excepcionales (un viaje, un televisor) y no tanto para las compras habituales (la compra del supermercado, etc.). De hecho, son auténticos préstamos de bolsillo con intereses, y como tales deben ser usadas; si no las usamos correctamente, aparte de no aprovechar bien sus ventajas, corremos el riesgo de incrementar demasiado nuestro endeudamiento y tener alguna dificultad que otra a la hora de afrontar nuestros compromisos mensuales.
  • 2.3-Tarjetas prepago:Funcionan al revés que las tarjetas de crédito tradicionales, es decir, en lugar de comprar a crédito y pagar las compras a fin de mes, lo que hacemos es pagar por anticipado un importe que se acumula al saldo disponible de la tarjeta. Dicho de otro modo, es una tarjeta que “se recarga” y el importe de esta “recarga” puede ser usado en las compras. Cuando el importe “recargado” se agota, la tarjeta no funciona hasta la próxima “recarga”. Son tarjetas muy útiles para evitar fraudes electrónicos, sobre todo en compras por internet, pues en caso de uso fraudulento sólo nos podrían estafar el importe “recargado”.

Por categoría de la tarjeta.

Las tarjetas a veces también buscan representar el estatus de la persona que la usa; de esta manera, existen diversos tipos de tarjetas que incluyen normalmente límites de crédito y servicios cada vez mayores y que, al presentarlas, también dan una idea del estatus y el prestigio social de la persona que la usa. Hoy en día este concepto ha ido menguando, pues los diversos tipos de tarjeta se han ido pareciendo cada vez más y no es infrecuente ver tarjetas CLASSIC con límites de crédito superiores a algunas ORO. No obstante, generalmente, si quisiéramos ordenar las tarjetas mediante su prestigio social tendríamos:

  1. Tarjetas CLASSIC: Son las más habituales y las que incorporan los límites de crédito más usuales. Los límites de crédito son variables pero, por regla general, se moverían entre los 300 y los 3000 euros mensuales.
  2. Tarjetas ORO: Siempre se han asociado a un estatus o prestigio social determinado. Como su nombre indica, son tarjetas doradas con un límite de crédito superior a las anteriores, normalmente entre 3000 y 6000 euros mensuales. También son más caras que las anteriores, pues acostumbran a incorporar servicios extra, como seguros de Asistencia en carretera, seguros de accidentes y otros.
  3. Tarjetas PLATINUM: Son las más altas, tienen un límite de crédito alto, no siendo raros límites de más de 6000 euros mensuales. Son las más caras porque incluyen una amplia batería de servicios.

Sistemas emisores de tarjetas.

Son empresas multinacionales cuyas marcas dan prestigio a las tarjetas y que permiten que las mismas sean aceptadas en todo el mundo. En España, las más usuales son VISA y MASTERCARD. Las diferencias entre ambas son realmente pocas; existe la errónea creencia de que una tarjeta VISA o MASTERCARD siempre son de crédito pero la verdad es que hay muchas tarjetas de débito que usan estos sistemas y que, gracias a ellos, son aceptadas en todo el mundo.
Existen, asimismo, otros sistemas de tarjetas no tan comunes en España pero bastante más en otros países y que denotan cierta exclusividad, como AMERICAN EXPRESS.

Sistemas de intercambio de tarjetas.

En España hay varios sistemas de intercambio de operaciones, normalmente cada entidad se adhiere a uno u otro y así comparte sus servicios y productos, siendo más fácil y barato un intercambio de operaciones entre medios de pago y cobro del mismo sistema que entre sistemas diferentes. En España, el sistema más utilizado es SERVIRED, aunque también existen SISTEMA 4B o la RED 6000.

Consejos útiles.

Las tarjetas de crédito son muy populares y son grandes productos bancarios, no obstante, la posibilidad de acceder con facilidad a efectivo y de realizar compras hasta un límite no están exentas de ciertos riesgos y su uso debe ser siempre el adecuado:

  1. Respecto el límite de crédito: Tener un buen límite de crédito es importante pero éste se debe adecuar a nuestra capacidad de pago real. Asimismo, debemos utilizar la tarjeta a conciencia, es decir, no debemos usar todo el crédito como norma, sino en la medida de lo necesario si no queremos tener un problema a fin de mes; de nada nos servirá un gran crédito que no podamos pagar con comodidad.
  2. ¿Cuántas tarjetas debo usar? Realmente, no hay una norma escrita, pero un criterio podría ser una de débito para retirar efectivo o hacer compras diarias, una de crédito para compras dependiendo de la necesidad y posiblemente una “revolving”, para gastos imprevistos.
  3. ¿Cómo usar una tarjeta “revolving”? Para explicar este punto, usaré un símil, si una tarjeta de crédito es como un depósito que se vacía a fin de mes, es decir, que todas las operaciones hechas durante el mes las pagamos al final, una “revolving” sería como un embudo, en el que entran las operaciones pero sólo se vacía en parte. Con ello quiero decir que es muy importante usar estas tarjetas en operaciones que realmente valgan la pena; gastos extraordinarios, viajes, electrodomésticos… y nunca en la compra diaria, pues no debemos olvidar que una “revolving” es un préstamo de bolsillo, que devolveremos en cuotas mensuales y con intereses. De la misma manera, si no vamos rebajando la deuda acumulada, nos encontraremos con una deuda que nunca baja, por ejemplo, si sólo pagamos 100 euros al mes y de inmediato los volvemos a utilizar, nunca acabaremos de pagar la deuda acumulada con la tarjeta revolving.
  4. Usar las tarjetas a conciencia: No usar por sistema todo el crédito, usar la de débito si no queremos aumentar el endeudamiento, no sacar la tarjeta al azar, sino la adecuada a cada momento. Si prevemos que tendremos dificultades a fin de mes, fraccionar el pago de la tarjeta usando un criterio razonable.
  5. ¿Débito o crédito? Dependería de nuestra economía del momento, no hay razón para diferir un pago si no es necesario. No obstante, la decisión es libre, hay personas que prefieren pagar todo a crédito y así lo pagan todo en una sola factura a fin de mes, otras sólo usan el crédito cuando no lo pueden hacer a débito.

He aquí el enlace a una interesante obra con consejos de utilización de las tarjetas de crédito:

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Jordi Mulé.

Colegiado C.E.C. núm. 13147.

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