Gowex, al final, sólo humo.

Gowex fum

En el universo existen las llamadas estrellas gigantes rojas; tal y como su nombre indica, se trata de estrellas que emiten una luz de tipo rojizo y que se caracterizan por su gran tamaño y su baja temperatura superficial. Son tan grandes que nuestro Sol, el día que se convierta en gigante roja llegará seguramente hasta la órbita de la Tierra, ahora a ciento cincuenta millones de quilómetros de la superficie del Sol, casi nada. Las estrellas gigantes rojas aparecen cuando las estrellas dejan la llamada “secuencia principal“, es decir, que agotan su combustible, el hidrógeno, y sufren una expansión brutal debido a que su núcleo ya no es capaz de sostener su estructura y las capas superficiales se alejan del mismo.

Realmente, en su majestuosidad, una gigante roja no deja de ser una caricatura de lo que fue la estrella original  pues no debemos olvidar que, con la misma masa de la estrella original, aumenta su tamaño más de ciento cincuenta veces. Es decir, es como si de una burbuja se tratara, la podemos hinchar hasta donde podamos pero ello irá en detrimento de su densidad. Realmente, una estrella gigante Roja es muy poco densa, tanto que algunas no son capaces de sostener sus últimas capas y las expulsan formando las llamadas nebulosas planetarias, como la famosa nebulosa de la Lira. Una gigante roja puede ser muy grande, pero no deja de ser como un suspiro, como un fantasma de la estrella que fue y que ahora es como una burbuja de gas enrarecido; al final viene su colapso final y su conversión en una enana blanca del tamaño de la Tierra  que se irá enfriando cada vez más y más hasta apagarse.

Estos días ha saltado en los mercados la noticia de que una de las empresas punteras del llamado “mercado alternativo bursátil” de la Bolsa, Gowex, era como una gigante roja en realidad, es decir, grande pero sin masa. Rápidamente la cotización cayó más del setenta por ciento hasta que al final  hasta el propio responsable de la firma ha reconocido que la empresa era un auténtico gigante con pies de barro y la empresa ha solicitado el concurso de acreedores. Rápidamente, han saltado las alarmas, hay muchos inversores atrapados, y el IBEX, índice de la Bolsa “normal” se ha visto afectado y ha caído varias sesiones consecutivas; a todo ello se le suma los más que rumores que hay sobre el banco portugués Espírito Santo y ya la tenemos liada, bajadas generales en Bolsa y todo el mundo preguntándose cómo puede ser que se cuele en el mercado alternativo una empresa con poca solvencia, atrapando a tantos inversores; la respuesta es que, realmente, siempre que hay alguna debilidad en el sistema, alguien la aprovecha. El “mercado alternativo” se creó como una “Bolsa” donde las empresas pequeñas pudieran cotizar, de la misma manera que lo hacen las Grandes Empresas en la Bolsa tradicional; la diferencia es que los controles a los que se someten las empresas del mercado alternativo son menores de lo que son los de la Bolsa “normal”. Rápidamente se ha anunciado la reforma de este mercado alternativo y se va a dotar al mismo de los mecanismos necesarios para que muchas de estas empresas, o bien pasen a cotizar en el mercado “normal”, más controlado, o bien se sometan a controles más exhaustivos.

Cada vez soy más de la opinión de que, en economía, el mejor sistema es el de prueba y error; si uno lee la historia de otras situaciones que han trastocado la buena marcha de los mercados o la economía, verá que el patrón se repite. Hechos aparentemente imprevisibles que tienen gran repercusión y que hacen que la sociedad se dote de medios de control para evitarlos, como el caso actual de Gowex en el mercado de pequeñas empresas. Las crisis y sustos económicos son tenaces, siempre aprovechan las grietas que existen en el sistema, son como el agua de las goteras, al final, se cuela y aparece la gotera sin que sepamos de dónde viene. La economía es una ciencia que trabaja con modelos simulados y en base a un número finito de variables, pero la realidad es que las variables que puedan afectar al modelo son muchas más, de ahí que aparezcan imprevistos que perturban la buena marcha de la economía o los mercados. Ya dicen aquello de que un economista es aquél que es capaz de analizar lo sucedido pero incapaz de prever lo que sucederá; esta es para mí una definición parcial pero muy interesante. Ahora, toca aprender de esta gotera, tapar esta grieta y esperar a la siguiente; desgraciadamente, así es y así siempre ha sido.