Una merecida pausa primaveral

Como cada año, llegó la Semana Santa y, con ella, aquellas ansiadas y anheladas minivacaciones de cada año. Algunos, los más afortunados, disfrutarán de toda la semana para poder hacer aquella escapada o, simplemente, descansar; otros nos debemos conformar con los días de fiesta “oficial”; también están los que deberán trabajar estos días y los que aprovecharán esta época para hacer su “agosto” particular. Aún así, de todos modos, de una u otra forma, todos viviremos estas fechas de manera intensa, como cada año.

Esta época del año se parece mucho a la de agosto, de hecho, los que vivimos en la Costa Daurada sabemos a qué me refiero. La afluencia de visitantes a las zonas turísticas acostumbra a ser tal que bien se puede hablar de una anticipación de la temporada estival. Ahora sólo falta que el tiempo acompañe, y ya tendremos las minivacaciones perfectas.

También me quiero referir al fervor de quienes viven religiosamente estas fechas, la mayoría de nuestras localidades se llenan de procesiones, actos, pasiones y tradiciones diversas. Nuestras calles se llenan de colorido y fervor espiritual y todo ello constituye un hecho colectivo digno de admirar.

Igual que en agosto, por suerte, nos podremos tomar también unas minivacaciones de los temas que nos preocupan; las noticias frenan y, por unos días, nos podemos olvidar de ellas. La semana que viene ya nos volverán a machacar con lo mismo de siempre, que si Ucrania, que si el paro o que si tal o cuál escándalo; pero no ahora. Esta semana es, por suerte, nuestra y tenemos todo el derecho a disfrutarla en plenitud, cada uno a su manera.

Desde este humilde blog, quisiera desear a todos sus lectores y a todo el mundo en general la mejor Semana Santa posible. La semana que viene ya volveremos todos a la carga, como dice Serrat, “cada loco con su tema“.

Un abrazo a todos/as.

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