Salud, dinero y amor…(Caso Nóos)

NOOS

“Salud, dinero y amor” decía la canción de “Los Rodríguez”, y no les faltaba razón. De mucho dinero y mucho amor va este artículo, porque salud ya se les presupone a los protagonistas del mismo. Esta vez quiero comentar las nuevas noticias aparecidas hoy sobre el llamado caso Nóos y que tiene como protagonistas a los Duques de Palma, el matrimonio formado entre la Infanta Cristina y su marido el señor Iñaki Urdangarín.

Hace pocos días se ha sabido que el juez instructor del caso, José Castro, ha decidido citar a declarar como imputada a la infanta por presuntos delitos de fraude fiscal y blanqueo de capitales, pues parece ser que tiene sobrados indicios como para, como mínimo, poderle hacer prestar declaración. De hecho, es la segunda vez que se intenta y ya se frustró la anterior vez debido a las interposiciones de recursos y otros factores.

Esta segunda vez, la defensa de la Infanta parece ser que ha optado por cambiar su estrategia de defensa; si la primera vez se optó por recurrir el auto, esta segunda vez se está optando, de momento y mientras no se demuestre lo contrario, por dejar que el asunto siga su curso; por ello es muy probable que la Infanta Cristina acabe declarando ante el juez sobre si conocía o no los asuntos y tejemanejes que se cocían en interior del Instituto Nóos; incluso hace pocos días se han conocido declaraciones de la misma Infanta o sus representantes en el sentido de que desean “que se haga justicia”.

Debo decir que hoy he escuchado con grandísimo interés y estupor las declaraciones de uno de los representantes de la Infanta, el letrado Jesús María Silva, que textuamente ha venido a decir lo siguiente; “Cuando una persona está enamorada de otra, confía, ha confiado y seguirá confiando contra viento y marea en esa persona” y también que “no puede pretender que se diga: mujeres, cuando vuestros maridos os den algo a firmar, primero llamad a un notario y tres abogados antes de firmar, o viceversa, maridos: cuando vuestras mujeres os presenten algo, desconfiad y esperad a firmar” para acabar con la siguiente frase; “amor, matrimonio y desconfianza son incompatibles”. Fuente: TVE y Canal 3/24.

Como he dicho antes, parece ser que se ha variado la estrategia de defensa; de la negación rotunda ahora da la impresión de que se quiera presentar a la Infanta como un buena esposa que se ha visto en medio de todo un turbio asunto debido a la confianza que tenía en el buen hacer de su esposo y que firmó todo lo que se le dio a firmar sin saber lo que hacía y sólo porque su marido se lo pedía. No quiero hacer juicios de valor excesivos sobre este asunto (debo reconocer que sería sencillo pero no justo ni equitativo y dado a error hacerlo) y sólo me limitaré a dar mi opinión sobre esta aparente nueva “estrategia de defensa“. En mi opinión, en caso de confirmarse cierta, seguir esta nueva línea argumental no sólo es un error, sino un auténtico suicidio para los intereses de los acusados y la monarquía misma:

A) Porque si sigue en esta línea, de manera implícita está reconociendo que su marido hacía necocios y tejemanejes oscuros y que la engañaba al respecto. Posiblemente no implicaría más aún de manera judicial a su marido pero sí le implicaría, y mucho, sin lugar a dudas, ante la opinión pública.

B) Porque, ante un tema tan sensible como éste,la opinión pública se puede sentir ofendida. Es un argumento muy antiguo el de “no he sido yo, ha sido el otro” y, aunque sea verdad, da la impresión de “pelotas fuera”. ¿Qué va a hacer el señor Urdangarín ahora, asumir toda la culpa para exculpar a su esposa?, ¿qué quiere decir el letrado, que la señora Cristina no sabía lo que firmaba?, entonces, ¿de qué sirve firmar? y muchísimas otras preguntas.

C)Porque en última instancia está perjudicando a la institución monárquica que representa, da una gran imagen de desunión, el escándalo está servido y podría llegar a salpicar a quién sabe.

Es un tema complicado y muy dado a la polémica; sólo quiero añadir que espero que no sigan con esta línea argumental, pues pienso que la opinión pública de este país ya hace años que tiene criterio y puede reaccionar muy mal ante tamaño escándalo. Dejemos, pues, a la Justicia actuar y esperemos acontecimientos y noticias con mucho interés.